LOS SISTEMAS DE MEDICIÓN DE LA CALIDAD DEL AIRE CONTRIBUYEN A LA SALUD DE LA POBLACIÓN

Anteriormente enfocado en el confort térmico de los consumidores en ambientes cerrados, como centros comerciales, teatros y oficinas, los sistemas de control y monitoreo de la calidad del aire comenzaron a integrar estrategias de seguridad para la salud de la población en los espacios de trabajo y ocio. Los primeros indicios de este cambio, aún en 2020, se centraron en la instalación de sistemas para controlar la circulación de aire y dióxido de carbono en estos espacios, debido a la pandemia.

Edición Digital Octubre 2022




Hoy en día, las soluciones adyacentes para la industria HVAC permiten la gestión completa de un edificio u otros entornos interiores. Según Madjid Ouali, Director de Latinoamérica y el Caribe por la división de Mediciones Industriales de la compañía Vaisala, la automatización de edificios, con la presencia de sensores y transmisores equipados con inteligencia artificial, puede establecer conectividad en tiempo real para medir la calidad del aire en diferentes áreas de un edificio o un lugar específico. “Los sistemas de medición avanzados permiten el monitoreo continuo de la circulación del aire, los niveles de ventilación, las tasas de intercambio con el ambiente externo, la filtración de partículas, la temperatura, la humedad, el CO2, la presión, entre otros parámetros sensibles, que hacen que la calidad del aire se mantenga en los estándares deseables,» comenta.

En el caso de la humedad relativa (HR), ASHRAE Standard 62.1-2016 recomienda que se mantenga por debajo del 65% para reducir la probabilidad de crecimiento microbiano. Según el experto, aunque la HR suele ser la variable de control predeterminada para medir la humedad en HVAC, no siempre es la mejor opción. Esto se debe a que la medición de un parámetro separado, como el punto de rocío, la temperatura del bulbo y la entalpía, hace que las condiciones sean más estables y facilita la puesta en marcha del sistema. “Se necesitan múltiples mediciones de humedad para obtener una cantidad suficiente de información para un control preciso”, dice Ouali.

En espacios públicos cerrados o incluso en hospitales, es importante que los sensores toleren los desinfectantes comunes, así como el peróxido de hidrógeno, comúnmente utilizado para los procedimientos de descontaminación.

La automatización de edificios en ambientes con gran circulación de personas permite equilibrar el flujo de aire interno considerando la ocupación de estos espacios físicos. “Si hay un mayor flujo de personas fuera del horario comercial en un centro comercial, por ejemplo, el sistema captará este aumento en la concentración de CO2 y podrá aumentar la ventilación del lugar monitoreado, para estabilizar la calidad del aire en ese ambiente.

Asimismo, en un edificio comercial de oficinas, estos parámetros se miden para que la temperatura y la humedad, independientemente del flujo de personas, se mantengan, con el fin de hacer el espacio más seguro para la salud de quienes se encuentran en el lugar, evitando la transmisión de condiciones de patógenos, germicidas, organismos virales u otros contaminantes”, enfatiza.

El control de los sistemas integrados con HVAC puede ser manual o autónomo, en función de la gestión del espacio, explica Ouali, ya que existe la posibilidad de configurar los sistemas de medida para que suenen alarmas o emitan señales visuales de aviso, siempre que se salga un parámetro de control del aire de saldo especificado.

Incluso durante el brote de Covid-19, la Sociedad Norteamericana de Ingenieros de Calefacción, Refrigeración y Aire Acondicionado (ASHRAE) afirmó que estos sistemas no solo ofrecían comodidad térmica, sino que también podían mejorar la resistencia a las infecciones. La Sociedad Estadounidense de Microbiología (ASM), por su parte, al abordar el tema de la transmisión de la Covid-19 en ambientes cerrados, con base en el riesgo de la enfermedad en residencias de ancianos y en cruceros, consideró que mantener la humedad relativa del aire entre 40 % y 60% podría limitar la propagación y supervivencia del coronavirus, ya que es la condición ideal para mantener hidratadas las barreras de defensa del cuerpo humano.